Está bien, tenéis razón, debo seguir este mi viaje al que llamáis vida.
Es cierto, debo continuar con mi eterna lista de sueños,
solo te pediré una cosa por última vez.
Sólo te pido que nunca olvides mi nombre.
Tan sólo quiero que sepas que si me necesitas, para lo que sea
no importa dónde estés, no importa si es lejos,
estaré allí a toda prisa, nunca te preocupes por eso.
Porque no hay montaña lo suficientemente alta
ni valle lo suficientemente bajo
ni río lo suficientemente ancho
ni ciudad lo suficientemente lejana
para evitar que llegue a ti.
Porque no hay distancia que esté lejos,
Siempre puedes contar conmigo.
Estaré allí cuando tú lo quieras, de algún modo, de alguna forma, te lo prometo...
Porque ya te dije una vez que todo es cuestión de prioridades...
Porque fuiste un dulce sueño y ahora eres una hermosa pesadilla.
Tal vez no lo sepas, tal vez nunca leas esto, tal vez no sepas ni que existe este sitio...
Tal vez no te importe nada, tal vez te llame la atención o sientas curiosidad al leerlo...
Sólo quería dejar constancia de esto que te cuento en algún sitio por si algún día me recuerdas.
Por si algún día me pierdo entre mis sueños, por si algún día despierto...
Porque soy eterno viajero de sueños e ilusiones y amaré tierna y locamente a la mujer que merezca del amor puro de aquel dulce vagabundo...
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
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