Más allá de la noche que me cubre...

En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...

Acerca de mí

  Hace frío en sevilla, los arboles apenas reflejan el suave calor que destilan los amaneceres del sur, cuando los pajaros trazan jerogríflicos en el cielo y la ciudad se despierta de su propia sombra. Para comprobar que de mil batallas hay una ganada, que es ser el refugio de aquellos a los que la desesperanza regala todavía retazos de amargura y fotogramas de su propia existencia. Puentes que tendidos en una sola dirección, devuelven tan solo el aroma de lo que fue. El recuerdo de que tengo una mansa deuda que solo saldaré por completo el día que me ausente, el recuerdo de lo que me diste, de lo que yo cogí prestado, y de lo que solo soñé con abarcar con mis brazos. Tú amorosamente triste poema que se antoja imposible, esa dulce confrontacion con tus venas de orgullo desmedido y esa euforia alocada por alcanzar el lugar preferente que guardas para tus elegidos. Ese Senado rotundo y majestuoso donde esos afortunados se sientan a ver cómo pasa la vida.
Hace frío y el río no me alcanza la paz acostumbrada. Casi no recuerdo la última vez que creí verla, pero su reflejo se me antoja siempre reciente, como esos cuadros de cualquier museo que anuncian su presencia al final de la galeria. Hoy la mañana es distinta, con esa paleta de colores que todos los pintores, ¡pobres!, sueñan con arrebatar a la naturaleza en el vano intento de convertirse en dioses. Hoy el río no me trae la alegria desbordada, se va hacia lo desconocido dejando espectros anclados como el navío varado que nunca quise ser. A veces pienso si esta ciudad me escupe a la cara cada vez que intento mirarle a los ojos, como si no tuviera bastante con el sabor amargo que me deja tanto fracaso.
Hay tanta gente que no tiene nada que perder que ni de puntillas cabremos cuando nuestro diario alcance su última pagina. Ese epílogo inevitable en el que nunca tendremos la certeza de haber escrito algo que merezca ser leído, ese resumen tardío de emociones y conclusiones tan difícil de imaginar cuando la naturaleza aún no ha puesto su pluma en tu mano.
No olvido mis deudas contigo, sobre todo el haberme brindado un escenario donde revivir mis recuerdos y recrear mi pena pero no me pidas que la reparta, porque solo y con media pena no se llena ni una sola alforja de alegría, sino la infinita tristeza del que no distingue el amanecer de la anochecida.
Ni mido el tiempo que queda para que la rutina se convierta en mas rutina. ¿Para qué?. Puede que mañana, ó pasado mañana, ó dentro de unos dias, vuelva por aquí. Luchar contra la desesperanza sólo está al lacance de los que creen tener fuerzas para realizar un sueño si les llega el tren a tiempo. Hace mucho que comprendí que mi otro yo comparte vino con el real. Ya no me quedan argumentos para enemistarlos, ya no me quedan coartadas para su desencuentro, ya no me queda casi nada. Demasiados trazos perdidos, demasiados gubiazos dados con el temor al fracaso. Demasiado tiempo esperando que alguien quiera ver en mí al que yo creo que soy.
 Francisco Rossi: "Clave de Mesa"


Soy un vividor, 
un vividor de sueños, 
un soñador.
Me guío por mis ilusiones, me dejo llevar por mis emociones,
pero siempre aprendiendo de mis errores.
El fracaso no me aterra, la derrota no me da miedo
La victoria es mi camino,
Mi felicidad, mi destino...

Soy eterno viajero de sueños e ilusiones.