¿Quién no ha tenido nunca una pesadilla? Quién no ha creído que se le escapaba todo de las manos alguna vez...
La diferencia entre una pesadilla y un sueño, es que en la pesadilla, cuando más acecha la tempestad... cuando parece que no hay solución posible... despiertas... despiertas y miras a tu alrededor, tranquilo,
porque sabes que todo está donde siempre.
Inmerso en una de ellas estoy. Lo sé porque has metido todos los recuerdos en una maleta bajo llave donde no puedan regresar jamás.
Y no despertaré, no saldré de ella a menos que encuentre esa llave, esa maldita llave que abre tu maleta,
esa maldita llave que es es la llave de mi felicidad...
Podrás intentar acabar conmigo, puedes intentar hacerme daño, pero aunque no lo creas es imposible,
es imposible derrumbar mi castillo construido de sueños con simples pedradas...
Pero ya sabes que de una pesadilla siempre se sale y te juro que cuanto más negro parezca el destino, cuando parezca que ya nada tiene solución, que no hay vuelta atrás... más buscaré esa llave, la buscaré en la tierra y en el cielo si es necesario...
Al lugar mas recóndito y alejado iré, cuantos obstáculos me acechen superaré y esperaré cuanto tiempo necesite... pero la encontrare, la encontraré y saldré de esta pesadilla, como de todas, y despertaré... Despertaré y veré que todo esta bien, como siempre, como cuando despiertas de cada pesadilla.
Sólo te pido una cosa... cuando encuentre la llave, mira a ver si estoy despierto...
Todo y nada hay que explicar,
quién conoce de este cuento más de la mitad,
soy pesadilla y soy sueño,
soy mentira y soy verdad,
soy eterno viajero...
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
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