Hace días que no escribo, porque hace días que no siento.
La pasividad y la cotidianeidad de los días me mantiene en este estado de zozobra continua.
Sin noticias de ti, intento seguir adelante con mi rutina, con mis planes, con mis sueños.
Pero me resulta tan difícil que no puedes ni imaginarlo siquiera.
La indiferencia que demuestras hacia mí, junto con detalles que descubro día a día
que golpean con fuerza a este pobre y cansado viajero,
no hacen mas que dirigirme hacia el más sincero pesimismo...
La mezcla de lo que ahora ocurre junto con mis recuerdos, es lo que me mantiene en este estado.
La contraposición entre este maldito instante de tiempo y solo unos meses atrás.
Tus frases, tus cosas, aquello que me contabas desde lo mas profundo de tu sinceridad...
nada consigo sacar de mi cabeza, nada consigo borrar de mi memoria, y perdura ahí como si fuera ayer mismo.
Pienso en ello y el tiempo no pasa, y yo en este lugar, lejos de donde quisiera estar,
intento aún descubrir por qué estoy aquí,
por qué ya no es verano, por qué todo cambió y yo no me he enterado.
Tantos porqués, tantas frases sin responder, tanto sentimiento embravecido.
Si supieras cuantas noches he soñado tu reencuentro, si sospecharas siquiera cuanto lo espero...
Quiero sacarte de mis sueños y es que no puedo, aunque mas bien creo que es que no quiero.
Mientras tanto continuaré buscándote, estando a tu lado por si me necesitas;
aunque tu no lo quieras, estaré allí donde vayas, allí donde estés, allí donde pueda tan sólo mirarte.
Nunca dejaré de perseguirte, nunca dejaré de rondar tus recuerdos,
al igual que tu sigues campando a tus anchas por mis sueños.
Nunca te dejaré marchar porque amar es encontrar el paraíso en el que todo ser humano quiso entrar.
Pero no creas que me quedo quieto, no...
Dejaré de apelar a la suerte, dejare de lamentarme por lo que pasó.
Dejare de darle vueltas a los errores, a lo que un día de ti me apartó.
Os contaré que voy a hacer una locura.
Porque amar es la mayor locura, a no ser que se ame con locura.
Porque ya te dije que iría cuantas veces hiciese falta aunque no lo quisieses.
Porque aunque a ti te sonara a reproche, mi único reproche es al destino,
mi único reproche es a la suerte por no haberme permitido nacer cerca tuya.
Tal vez sea un necio, tal vez este haciendo el ridículo, tal vez pierda el tiempo.
Nunca me arrepentiré de nada.
Porque tardé veinte años en encontrarte y no me voy a rendir por unos meses...
Tal vez yo esté aquí, tal vez esté en desventaja, pero no por eso me rendiré,
porque un soldado es un héroe aunque muere en la guerra,
porque soy un guerrero y tu corazón es mi campo de batalla.
Me cansé de ser siempre el mismo.
Me cansé de esperar.
Ahora voy a actuar.
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
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