Hoy la Luna se volteó ardiente
Hoy la más bella de las estrellas
se tiñó de la sangre de la frente
de aquellos que deambulan con ella
como única compañía patente.
Hoy la he mirado y su reflejo no me ha traído la alegría de antaño.
Hoy su rostro me recuerda que, en algún lugar de este rincón del universo,
hay héroes que la miran desde la única compañía de una manta y tal vez algún perro viejo.
Esos que en su soledad se refugian en cada uno de los recovecos de su agrietada piel.
Esa soledad que siempre se siente
pese a estar rodeado de tanta gente.
La soledad que siente ese indigente
vagando entre personas constantemente.
Soledad de amores,
amor que no está a nuestro alcance,
ese que solo tienen los mejores,
los capaces de amar lo insignificante.
Soledad de tú en tu retiro,
travesía del solitario caminante,
la misma que siento cuando te miro,
la que no me abandona un solo instante.
Hoy la luna se ve roja,
tal vez por la polución de la ciudad,
la misma que esta sociedad te induce en el alma nada más nacer,
la misma mierda que hace que yo este aquí y ellos...
ellos simplemente sigan viviendo entre peligros y cartones,
la misma mierda que nunca llegara a sus corazones.
Porque no hay tormenta que les quite su ilusión,
porque no hay ventisca que apague su corazón.
Eterno viajero que sueña entre cartones,
constante luchador, rey de sus ilusiones.
El alma heredé de algún vagabundo,
vago errante por la luz de tus ojos
amándote a solas en mi mundo,

No hay comentarios:
Publicar un comentario