Olvidar lo que siento es como enterrar un girasol,
puedo hacer como que te olvido, pero olvidalo
por muy profundo que cave saldrá buscando el sol,
igual que tú saldrás en mis sueños, recuerdalo.
Como esa estrella que de niño miras
y cuanto más lo haces más te fascina;
no una cualquiera que en la noche brilla,
sino una que jamás en la vida olvidas.
La recuerdas porque te parece la más bella,
sueñas cada madrugada que puedes alcanzarla,
aguardas a la noche para encontrarte con ella,
como si con alzar tu mano pudieras tocarla.
Dónde quedó esa ilusión aniñada
que te hace soñar cada madrugada,
ésa en la que ya no importa el mañana,
en la que mas hallá de ti no hay nada.
Voy a volver a ser un niño,
que esto no vaya a importarte,
no dejaré de soñar contigo
porque no puedo olvidarte.
Puede que nunca esté contigo
pero no voy a parar por ello.
No es algo que me importe ahora mismo
porque no me cansaré de hacerlo.
Hace tiempo que por ti espero,
no me cansaré de buscarte,
decidí que eres a quien quiero,
te seguiré a cualquier parte.
Te prometo no molestar,
tan solo estar cerca tuya,
por si necesitas hablar,
por si precisas mi ayuda.
Y que te quede bien claro,
hago esto porque yo quiero,
no poque me hayas incitado,
sino porque eres mi sueño.
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
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