Extraña arma, más potente y destructiva que ninguna de las
inventadas por el ser humano.
Desde el día en que nacemos,
nuestro reloj empieza a contar.
No empieza la cuenta en cero
sino que es más una cuenta atrás.
Camino solo en esta vida
mientras mi tiempo se agota ,
camino solo por avenidas
asfalto que huele a derrota.
Miro al cielo enseguida
busco las primeras gotas
primeros tintes de atardecida.
cuando la luz ya se agota.
Cuanto fracaso vivido,
más luchas inacabadas,
cuanto castigo infringido
a esta vida maltratada ,
cuanto sueño incumplido ,
ilusiones desterradas .
Angosto fue el recorrido,
dura la guerra librada .
Miro al suelo rendido,
busco a mi fiel aliada .
Ni mi sombra me ha seguido
ahora no me queda nada.
Escribiré a lo que nunca tendré
al beso que ella nunca me dará,
a un pasado que dejé
y al futuro que vendrá.
Hoy me quedaré en casa
mientras el tiempo pasa,
ya saldré otro día fuera
no me preocupa la espera .
Me cansé de este mundo infame
me mudaré a las estrellas
si te apetece buscarme
estaré con una de ellas.
Dime cómo lo sabré,
cómo adivinar si volveré a pecar,
si de nuevo fracasare ,
si al fin encontrare la felicidad.
Dicen que la sabiduría depende de los años y del tiempo...
Ni el más viejo lo sabe todo, porque nunca sabrá qué le depara la muerte.
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
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