alguna que otra dosis de desengaño...
toda la vida de paso,
malgastando cada uno de mis años.
Aceras desnudas y vacías,
avenidas que no conocía,
calles del día a día,
callejones de la melancolía.
Me debato entre la absurda monotonía del día a día
y el sordo latir del corazón,
buscándome a mí mismo,
buscando mi razón.
Que inocente que fui
y que tonto que soy,
creer que no necesitaría ya de ti,
que no me harías falta aquí hoy.
El tiempo pasa tarde o temprano
y pasa igual para todos.
El tiempo no pasa siempre en vano
nos muestra tal y como somos.
los recuerdos perviven.
Los sueños no se imaginan,
los sueños solo se viven.
Un amor sin acabar,
una ilusión imposible de olvidar,
la felicidad que te quise regalar,
el beso que nunca te pude dar.
Y en el peor momento
volver a renacer,
y en la oscuridad del silencio
ver amanecer...