Cuando el amor parecía difícil y se tornó en rutina,
cuando mis sueños no eran nada más que una mentira,
cuando todo eran problemas en mi día a día,
apareciste tú para devolverme la vida.
Me tachaban de pesimista y lloroso,
de escribir y enarbolar la melancolía,
de tener mi felicidad en el fondo de un pozo,
porque antes de conocerte tan sólo escribía...
Contigo he aprendido algo más,
me has enseñado de todo un ciento,
mas algo que no olvidaré jamás,
he aprendido a escribir lo que siento.
Qué andas buscando en las estrellas,
quizás su luz en mitad de la nada.
Deja de buscar nada en ellas
porque más brilla la luz de tu mirada.
Cómo explicar este sentimiento,
cómo decirte desde cuándo te espero,
cómo razonarte lo que siento,
cómo decir que simplemente te quiero.
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...