Hace mucho tiempo que no escribo,
tanto que ni recuerdo como se hacía.
No lo hago porque no lo necesito,
porque ni recuerdo lo que sentía...
Hace tiempo que no escribo
y que me dediqué a deambular,
caminé buscando un motivo
mil razones para olvidar.
Vagué por montes de olivos
sin llegar a ningún lugar,
descubrí paisajes perdidos
que jamás volveré a encontrar.
Me perdí por caminos prohibidos,
por los que no has de pasar.
Confié fielmente en mi sino
quien me dispuso a caminar
hasta que me topé contigo,
una sola razón para soñar.
Tú, final de mi camino
cual senda que termina en la mar.
Tú, lucero de mi destino
estrella que me ha de guiar.
Más allá de la noche que me cubre...
En la noche que me envuelve, negra como un pozo insondable,
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...
Doy gracias al Dios que fuere, por mi alma inconquistable.
En las garras de las circunstancia, no he gemido ni llorado.
Ante las puñaladas del azar, si bien he sangrado, jamás me he postrado.
Más allá de este lugar de ira y llantos, acecha la oscuridad con su horror.
No obstante la amenaza de los años, me halla y me hallará sin temor.
Ya no importa cuan recto haya sido el camino,
ni cuantos castigos lleve a la espalda.
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma...